¿Qué importancia le das al jardín?

Nuestras vidas, en cierto modo, siempre han estado ligadas a nuestros jardines. En ellos han tenido lugar buena parte de nuestros juegos, nuestras lecturas, nuestros pensamientos y algún que otro beso robado.

¿Podríamos decir que son esenciales en nuestra vida? Sin duda, sí!

Sin embargo no siempre le damos la importancia que tienen.

 

Tradicionalmente los jardines han constituido el seno de nuestros hogares. Las viviendas de nuestros abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, y así hasta llegar a los romanos, se han articulado en torno a un patio central en el que se reproducía un pequeño vergel que otorgaba frescor, aromas y placidez. Era sin duda el espacio principal de la vivienda.

 

Con los años 60 llegó el cambió y la influencia anglosajona nos hizo partir nuestro jardín en dos: una mitad la sacamos a la calle para que fuese nuestra tarjeta de presentación, y la otra mitad la llevamos a la parte trasera de la casa para darle usos varios. En ambos casos desnaturalizamos nuestro jardín y lo degradamos en importancia.

 

Vuelven a correr tiempos de cambio y nuestros jardines nuevamente están saliendo mal parados. Pensados y diseñados en tiempo de bonanza no se están adaptando a la nueva situación en la que el imperativo reinante parece ser el Low Cost. El resultado: jardines mal gestionados con sensación y aspecto de abandono.

 

¿Es posible disfrutar de un jardín con muy pocos recursos? Por supuesto, sin embargo la primera pregunta qué debemos hacernos es: ¿Cuál es la importancia de mi jardín?