Arquitectura Bioclimática: apuntes y reflexiones II

El "copia y pega" se ha convertido en una práctica habitual en buena parte de los proyectos arquitectónicos desarrollados en los últimos años. A poco que nos fijemos podremos observar edificios calcados en ciudades distintas lo cual no es algo desdeñable salvo por los casos en los que se han levantando construcciones sin haber examinado primero el emplazamiento.

 

Una de las máximas de Patrick Geddes, reconocido biólogo, botánico, educador y planificador urbanístico del s. XIX, era "Inspección antes que proyecto antes que construcción" y sin embargo hoy día seguimos encontrando edificios pensados y diseñados para un clima o una exposición a los agentes atmosféricos que al construirlo en otro emplazamiento no responde a los parámetros para los que fue concebido.

 

Frank Lloyd Wright en su libro "The Natural House" plantea cómo una casa debe construirse "integrada en el emplazamiento, integrada en el entorno e integrada en el ciclo de vida de sus ocupantes" de manera que no suponga ninguna cicatriz en el entorno natural que la rodea.

 

Así pues, a la hora de elegir qué casa queremos construir no debemos caer en el error de clonar una construcción que nos guste sino que debemos comenzar por la inspección, estudio y análisis del emplazamiento. Los principales factores a considerar son:

  • Los límites de la parcela, el contorno y los accesos.
  • La orientación, pues la más favorable supondrá un estimable ahorro energético.
  • El ciclo solar y su radiación, como fuente de calor y obtención de energía fotovoltaica.
  • El viento en sus distintas manifestaciones: la brisa veraniega permite la refrigeración natural mediante el empleo de la ventilación cruzada, mientras que las corrientes frías dominantes en invierno deben parapetarse mediante el empleo de pantallas.
  • El terreno, su topografía y su geología, pues marca el curso de las correntías de agua y de las corrientes de aire.
  • Las vistas, y no sólo las deseables, puesto que no deben orientarse todas la aberturas hacia la misma dirección.
  • Las construcciones adyacentes: su tipología, altura, posición, agrupación y organización con respecto al conjunto natural y/o urbanístico al que pertenecen.
  • Los accesos y posibles puntos de abastecimiento (luz, agua, etc).
  • La vegetación como gran aliada de la arquitectura bioclimática. Un correcto empleo de la arboleda, incluso un revestimiento vegetal (tapiz y/o cubierta) proporcionará protección frente a los agentes externos (vientos, sol, etc) a la vez que armoniza e integra la construcción en el paisaje.

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